Para cumplir con las pautas del FMI y bajar los subsidios, el próximo presidente deberá aplicar un ajuste en tarifas en dólares del 168% en gas y 86% en electricidad.

El próximo Gobierno que asuma el 10 de diciembre de este año tendrá una dura misión en política tarifaria. Para cumplir con el programa del FMI y bajar los subsidios a un nivel lógico de cobertura del 50% del costo del servicio de gas y luz para el grueso de los usuarios, se deberá implementar un ajuste de tarifas en dólares del 168% y 86%, respectivamente.

Los datos surgen del informe de la consultora Economía & Energía, que proyecta un escenario de baja de subsidios a 2.600 millones de dólares anuales para el 2026, de modo de cubrir solamente la mitad del costo de los usuarios de menores ingresos, mientras que los usuarios de ingresos medios pasarían a la categoría de altos ingresos.

Para eso, habría que aplicar subas anuales en dólares del 39% en gas y del 23% en electricidad durante los próximos tres años. “Dichos incrementos de tarifas en dólares, en particular en los hogares de menores recursos, difícilmente sean política y socialmente aplicables a lo largo de los próximos años, más aún en un escenario de depreciación esperada del tipo de cambio”, reconocen desde la consultora liderada por Nicolás Arceo.

“Alcanzar un nivel de subsidios a la energía de aproximadamente 4.000 MUSD en 2026, dada la reducción en los costos de suministro, permitiría mantener el actual nivel de subsidios a los usuarios de menores recursos en la compra de energía eléctrica y gas natural. Es decir, sin considerar la recomposición del valor agregado de distribución y transporte”, ofrecen como alternativa.

Para tener una referencia del panorama actual, en el sector eléctrico, los usuarios N1 están pagando el 77% del costo de generación, los N3 un 24% y los N2 un 13%. Respecto al gas natural, los porcentajes de cobertura del costo de abastecimiento a la demanda se ubican en un 66%, 37,5% y 8,3%.

El punto central es que la segmentación tarifaria apenas tiene escasos meses de vigencia y ya está despertando un fuerte malestar social con múltiples quejas de usuarios en redes sociales. Sucede que, en el último año, las tarifas eléctricas de la categoría N1 se disparó un 473%, la N2% un 102% y la N3 un 189%.

En consecuencia, el escenario que se traza hacia adelante luce más que desafiante, aún considerando un “viento de cola” que reduciría los costos del sistema como sería el sostenimiento de bajos precios internacionales y el cumplimiento de las obras de infraestructura de transporte en el gas natural, que permitirían mayores sustituciones de importaciones y, por ende, un menor costo promedio del sistema.

Este fenómeno ya se observó durante el primer semestre del 2023, donde el costo monómico de generación bajó en 4,7 dólares el MW/h, es decir, un 4,4%. Proyectando que “la última etapa del gasoducto Néstor Kirchner estaría finalizada en enero de 2025” y que “a partir de enero de 2025 se considera la reversión del gasoducto Norte”, con lo cual, se eliminarían “las importaciones de gas natural y GNL a partir de 2025”, Economía & Energía prevé una baja del costo de abastecimiento de la demanda de gas de 4,8 dólares el millón de BTU este año, a 4,3 dólares en 2024, 4,1 dólares en 2025 y 4 dólares en 2026.

Del mismo modo, la proyección del costo monómico de generación eléctrica se reduciría de 82 dólares el MWh este año a 70 dólares en 2024, y 61 dólares en 2025. En este caso, el efecto es mayor porque a la baja del gas natural se sumaría un aumento de la participación de las renovables al 18% y una fuerte disminución en el uso de combustibles líquidos como gasoil y fuel oil.