El tenista serbio se quedó con el 24° Grand Slam de su carrera tras vencer en la final al ruso Daniil Medvédev.

Novak Djokovic volvió a dar un golpe sobre la mesa y se consagró campeón del US Open: el serbio debió batallar durante más de dos horas frente al ruso Daniil Medvédev, que tuvo una destacada performance y que hizo sufrir a su rival en varios pasajes del duelo, pero no le alcanzó para levantar el título tras perder 6-3, 7-6 y 6-3. Después de haber caído en la final de Wimbledon frente al español Carlos Alcaraz, el número dos del mundo cosechó su 24° Grand Slam en su carrera.

Nole, que venía de levantar el título en el ATP de Cincinnati frente al líder del ránking mundial, recorrió un largo proceso hasta la instancia decisiva de Flushing Meadows sin haber perdido un solo set desde la tercera ronda -en aquella instancia, batió en cinco períodos a su compatriota Laslo Djere-. En cuartos de final, el tenista balcánico se había cargado al estadounidense Taylor Fritz y, en semis, había hecho lo propio con el norteamericano Ben Shelton.

El primer parcial fue relativamente accesible para la leyenda: barrió a su contrincante en menos de 50 minutos y el sueño estaba intacto. Ocurre que Djokovic ya había sido amo y señor de la competición que se disputa en tierras yanquis en 2011, 2015 y 2016, pero su nombre estaba ausente en las vitrinas desde hacía varios años. El propio Alcaraz había sido el ganador el año pasado, tras imponerse al noruego Casper Ruud.

Ya en el segundo, el oriundo de Moscú puso en aprietos al serbio y su potencia lo llevó a equiparar las acciones. El intenso calor que se vivió en el court también se apoderó de la escena y la tensión era evidente: Novak se peleó en diversas ocasiones con el umpire y se tiró al piso para reponer energías. El ruso forzó el tie-break y estuvo arriba 3-1, pero el crack tuvo la capacidad de sobreponerse ante la adversidad y se lo quedó por 7-5.

El tercero asomaba como definitorio: Medvédev tenía muecas de dolor y los asistentes médicos se acercaron en reiteradas oportunidades para masajear la zona lumbar. Parecía que no daría pelea, pero jugó de igual a igual casi sin resto. Más allá de la derrota contundente, el tercer mejor jugador del mundo en el circuito no tendrá nada que reprocharse: su juego estuvo a la altura de las circunstancias.

El beso con sus hijos y su esposa y el festejo generalizado, con la presencia de famosos de la talla de Sting, Leonardo DiCaprio, Justin Timberlake y Nicole Kidman en las tribunas, terminaron de ambientar un triunfo icónico. Djokovic igualó a Margaret Court como el tenista con más Grand Slams en la historia de la disciplina -además de ser el más veterano, con 36 años- y, aún con hilo en el carretel, podría superarla para quedar en lo más alto del Olimpo.