- La película de terror costó US$ 10 millones y en tres días recaudó más de US$ 130 millones.
- El origen en YouTube, el gancho para la Generación Z y lo que sigue.
La cosa siempre es así. Cuando una película se transforma en un “fenómeno”, escapa a los parámetros intrínsecos del cine y pasa a ser “una que hay que ver”. Es lo que está sucediendo con Backrooms, que además es una película de terror.
OK, ya dijimos milquinchicientas veces que el género del terror tiene, en la Argentina, casi más adictos que hinchas de Boca Jrs. Todos los jueves, día de estreno en nuestro país, llegan a la cartelera de los cines uno o más filmes de horror.

Renate Reinsve, la actriz candidata al Oscar de «Valor sentimental» en el filme de terror.
Pero ¿por qué Backrooms, que no tiene estrellas, pero sí un par de actores conocidos, se transformó en el éxito que es? Aquí entre nosotros y en todo el mundo.
Por un lado, porque atrapó a la Generación Z, que consume y produce contenido en plataformas digitales. “Soy una persona muy conectada a Internet la mayor parte de mi vida”, le dijo el director Kane Parsons (¡20 años!) a IndieWire sobre los orígenes del proyecto, señalando que nació el mismo año que YouTube… «Empecé a ver canales de efectos visuales que me ayudaron a darme cuenta de que era algo accesible y que podía dedicarme a ello”, dijo.

Chiwetel Ejiofor, el dueño de la mueblería.
Vayamos por partes.
Qué es un “backroom”
Backrooms, que podría traducirse como “los cuartos traseros”, es una película de bajo presupuesto y una estética algo retro sobre espacios laberínticos que existen más allá de la realidad. La dirigió, dijimos, el youtuber y ahora cineasta Kane Parsons.
Con un presupuesto de apenas US$ 10 millones, el finde semana de su estreno en Norteamérica recaudó US$ 81.402.424, y en todo el mundo, US$ 134.957.843. En la Argentina, del jueves al domingo la vieron 137.724 espectadores, y en su primera semana completa en cartel, 183.222, lo que la coloca en el puesto 14 entre las más vistas de este 2026.

Chiwetel Ejiofor, el director Kane Parsons y Renate Reinsve.
Ya supera en público a las candidatas al Oscar Marty Supremo y Hamnet, y en breve hará lo mismo con las dos pelis de terror más taquilleras hasta aquí, Scream 7 y La posesión de la momia.
De qué trata Backrooms
El protagonista es Clark (Chiwetel Ejiofor, que fue candidato al Oscar por 12 años de esclavitud y, ay, trabajó en el remake hollywoodense de El secreto de sus ojos), dueño de una mueblería. Un buen (o mal) día explora el sótano de la tienda y le llama la atención un haz de luz en una pared. Y no va que se acerca y la atraviesa. Así descubre los “backrooms”, un gran espacio extradimensional que no tendría fin. Ojo, que aquí viene un spoiler: saltar al próximo párrafo. En ese espacio deambulan ciertas figuras humanoides dispuestas a matar.
La coprotagonista es la terapeuta de Clark, interpretada por la candidata al Oscar este año Renate Reinsve por Valor sentimental, que va a la mueblería para comprobar si lo que le contó su paciente es verdadero o falso.

¿Y esto? El largometraje surgió de una historia corta de terror en Internet, que primero fue un cortometraje.
Imaginarán el resto.
El origen de Backrooms
Creepypasta es como se llama a una historia corta de terror que se comparte en foros de Internet y videos de YouTube. Y la backroom original se publicó hace ya un tiempo, el 12 de mayo del 2019, en la sección paranormal /x/ de la red social 4chan.
¿Cómo fue? Un usuario anónimo pedía que allí compartieran imágenes que les generaran inquietud o que parecieran como fuera de sitio, fuera de lugar. El post estaba encabezado con la imagen de una oficina con una habitación alfombrada enorme, con paredes pintadas de amarillo y que iluminaban lámparas fluorescentes.

Renate Reinsve, la terapeuta que investiga si su paciente dice, o no, la verdad. Para qué…
Y otro usuario compartió otra imagen en el foro y definió la esencia de lo que es el “backroom”: “seiscientos millones de kilómetros cuadrados de habitaciones vacías segmentadas de manera aleatoria”. A ellas, decía, se puede ingresar cuando se atraviesa “fuera de la realidad en los lugares incorrectos”.
Y ésa es la imagen que inspiró a Parsons, quien estrenó en enero de 2022 en YouTube el cortometraje The Backrooms (Found Footage), un corto de terror que simula haber sido encontrado. La viralización fue tan rápida que llevó al largometraje. Al día de hoy, el corto tiene más de 80 millones de visualizaciones.
A partir del éxito, Parsons ya piensa en expandir el universo de Backrooms con secuelas. Ideas no le faltan, y a partir de lo que está sucediendo con su opera prima, presupuesto tampoco.